¡Amigos lectores! Quería bautizar mi sitio con este texto que posee un amor inconmensurable y que debería adoptarse como un himno a la paz, la armonía y la esperanza. Al final realizo unas pequeñas notas y reflexiones, a pesar de la simpleza y el excedente amor del escrito al principio quizás no entiendan el significado de algunos versos por eso me tomaré el trabajo de hacer algunas llamadas para aclarar dichas confusiones. Me gustaría que primero se tomen el trabajo de leerlo en forma íntegra, luego otra vez, hasta que crean que su esencia los haya cautivado. Luego opcionalmente leer las notas, para comprender un poco mejor.
Metta Sutta (El Sutra del Amor Incondicional)
Cómo debe obrar aquél que es capaz de lo saludable para ganar el estado de sosiego, es así:
debe ser hábil, íntegro, sincero y sin orgullo,
afable, apacible y muy contento,
fácilmente satisfecho y no envuelto
en excesiva actividad, y frugal en su modo de vida
con los sentidos en calma, inteligente y no osado,
sin ser mezquino cuando esté con otros,
absteniéndose de seguir los caminos que los sabios censuran
y teniendo siempre presente este pensamiento:
«Que todos los seres vivan felices y libres de todo daño
y que sus corazones se regocijen en su interior.
Todo lo que existe con respiración de vida,
tanto si son seres frágiles como muy fuertes,
sin excepción, sean altos, bajos
o de mediana estatura; sean grandes, pequeños
o gruesos; visibles o invisibles;
si viven lejos o si viven cerca;
los que están aquí, los que persiguen la existencia:
que todos los seres se regocijen en su interior:
Que nadie sea la ruina de otro
ni desprecie a otro de ningún modo ni en ningún lugar; que no se deseen mutuamente ningún mal
por causa de la provocación o de la enemistad.»
su único hijo, con el riesgo de su vida,
así debe cultivar este amor ilimitado
por todos los seres que pueblan el universo entero extendiéndolo con una conciencia sublime
hacia arriba y hacia abajo ya través del mundo,
con serenidad, libre de odio y enemistad,
y mientras está de pie, mientras camina, está sentado o acostado, libre aún de somnolencia,
debe estar absorto en esta atención.
Dicen que aquí hay una morada suprema.
Mas cuando uno vive libre de opinión alguna,
es virtuoso, dotado de visión interior perfecta
y libre de la avidez de deseos sensuales,
ciertamente no volverá jamás a ningún vientre.
Notas: Estos últimos cinco versos son quizás los más confusos, ya que aquél que no sabe nada de budismo los vea innecesarios. Ciertamente la morada suprema a la que se refiere es dejar a la mente libre de cualquier opinión, de cualquier idea preconcebida del mundo, que desde que éramos niños quizás nos inculcaban. Aquél que es sabio, deja de aferrarse a estas ideologías y vive libre, tiene una visión perfecta, ya que no posee nada que le impida ver más allá de lo que ven los ojos, de lo que escuchen los oídos y de lo que piense la mente. Libre de la avidez, de la necesidad de estar siempre pendiente de los sentidos (avidez de los deseos sensuales) ya que son un mero espejismo de lo que realmente hay detrás del telón, la esencia definitiva. Se librará del samsara (el ciclo de renacimientos al que estamos todos sometidos) y será un ser divino (no volverá jamás a ningún vientre).
Fuerte, ¿no? No quiero abrumarlos demasiado al principio pero cada vez que lo leo este escrito me provoca una suerte de escalofrío que recorre toda mi médula. ¡Qué feliz y serena sería la humanidad si todos aplicáramos esto!.
Muchas gracias por su tiempo y su lectura.
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